sábado, 18 de febrero de 2017

FINALISTA EN EL X CERTAMEN INTERNACIONAL DE RELATO “UNIVERSIDAD DE CÓRDOBA”


El pasado lunes 30 de enero de 2017, se celebró la entrega de premios del certamen literario "Universidad de Córdoba". Durante el acto se dieron a conocer los finalistas y ganadores del concurso.


El relato que presenté ha resultado ser uno de los finalistas. Cosa de la que me siento orgulloso y feliz. El primer premio estaba dotado con 1.000 euros en metálico y se lo llevó el autor de la obra titulada: "Aprendiendo a aprender". Para los finalistas no hay dotación monetario (¡qué lástima!). 

La universidad editará un libro con las obras finalistas y ganadora. Los autores galardonados somos de diferentes ciudades de España y uno es de Argentina, lo que demuestra que la participación ha sido notoria.

Los relatos debían tratar sobre la vida universitaria. El mío se titula: "El profesor y sus alumnos" y siguiendo mis oscuras inclinaciones cuenta con una trama criminal, con cadáver e investigación policial incluida. Al ser un relato corto me costó un poco redactar una historia coherente, pero el resultado final fue aceptable.

Supongo que mientras se publica el libro no habrá inconveniente en que os deje aquí sus primeras líneas:

El trayecto es corto, apenas cinco minutos. Los pasajeros, casi todos estudiantes, visten ropas veraniegas, mangas cortas, colores alegres. El estío se empeña en no desaparecer, en alargarse hasta octubre o incluso hasta noviembre. «Es el cambio climático» rumia el viejo profesor. Aquel es su último año, no puede demorar más la jubilación. Son sus postreros viajes en tren hasta el campus. Le gusta confundirse entre la multitud de jóvenes que cada día abarrotan los vagones del convoy. Escuchar sus conversaciones banales, sus anhelos mundanos, sus sueños y aspiraciones. ¡Qué diferentes a los de su juventud! Pero cada generación debe vivir su tiempo. Algunos alumnos lo reconocen, otros se preguntan quién es ese anciano con chaqueta de pana y pajarita desfasada. Cierra los ojos y recuerda otras épocas, imágenes que se suceden sin orden; años ochenta, noventa, finales de los setenta… decenas de cursos académicos a sus espaldas, hombres y mujeres cuyas trayectorias posteriores desconoce. Algún político, varios científicos. La gente con carrera se mueve bastante, tiene exalumnos repartidos por toda España, y también en el extranjero. Por desgracia, muchos han emigrado por pura necesidad.
Aunque no lo parezca, él también fue un joven estudiante, promoción del 66, luchas sociales, revolución, libertad, Beatles… sí eran otros tiempos. Ahora las inquietudes son menos idealistas y más profanas: encontrar un trabajo, conseguir una hipoteca, mantenerse en la clase media. Él también acabó centrándose en las pequeñas cosas. «Cíñete a enseñar química inorgánica y no hagas tonterías».
Llegan a la estación término. Un corto y agradable paseo hasta la facultad ¡cómo lo va a echar de menos! Todos caminan en la misma dirección, son casi las ocho de la mañana y un aura juvenil flota en el ambiente alegrando el solitario corazón del profesor.
Hay cosas que no cambian, que la era digital no consigue erradicar; amores, desengaños, celos, machismo, violencia… Cuarenta años atrás, Sandra fue su amor....