miércoles, 15 de noviembre de 2017

RELATO DE LA SEMANA 11


 Finalista en el Certamen literario “El Laurel” 2017        









Mi compañero de celda está loco. Desde que llegó se pasa las noches sin dormir, moviéndose en la litera y murmurando incongruencias sobre un cuadro. Durante el día está taciturno, casi no habla con nadie y se comporta de forma extraña. No es como la mayoría de los que estamos aquí; es un tipo de clase media, con cultura, tenía un buen trabajo, un buen sueldo… y no anda enredado con drogas ni otros rollos parecidos, según creo.
Ayer, por primera vez en una semana, se sentó a mi lado en el patio. Sin decir nada, callado y con la mirada fija en el suelo. De pronto, comenzó a susurrar algo. Tardé un rato en comprender que me estaba explicando una historia. Su historia:

jueves, 19 de octubre de 2017

RELATO DE LA SEMANA 9

Relato histórico y negro, reflexionando sobre moral, ética y sociedad…
PREMIO LITERARIO REVISTA “TOT MATARÓ 1998”


Eusebio González Suquia era verdugo itinerante de la provincia de Segovia, al servicio de su Majestad la Reina de España.
Acompañado del guarda y del carcelero, custodiaba al reo, Alonso Segura, hasta el patíbulo. El reo era un furtivo; se le habían encontrado dos venados y tres puercos salvajes en su cabaña. El Marqués, el Excelentísimo Don José­-Ignacio Sánchez-Terán, había sido tajante en su sentencia: "Hay que dar un castigo ejemplar a estos desalmados, para acabar de una vez por todas con la delictiva práctica del furtivismo en nuestras tierras". Eusebio estaba totalmente de acuerdo. ¿Por qué no podían buscarse todos aquellos maleantes una ocupación digna y decente, como el mismo había hecho? Eusebio González, recordaba su infancia y juventud con cierta tristeza y melancolía. Había sufrido muchas fatalidades, pero nunca se había desviado del camino recto.

sábado, 16 de septiembre de 2017

RELATO DE LA SEMANA 6

Lo confieso; soy uno de ellos, pero no estoy solo.


Soy un vampiro. Uno de verdad, auténtico. No una burda imitación ni una fantástica farsa ficticia de nuestra especie. No soy un personaje novelesco inventado por alguna mente calenturienta con afanes lucrativos, como últimamente tanto proliferan. No, yo soy un ser real, una persona de carne y hueso que por lances de la vida posee y padece esta característica especial. Hay gente que es pelirroja, otros son guapos o feos, yo simplemente soy un vampiro.
Lo primero que quiero deciros es que no os dejéis engañar por las mil historias que se han divulgado sobre nosotros. Ni somos seres tan horribles como el Drácula de Bram Stoker ni los pedantes héroes adolescentes de la Meyer. No perdáis el tiempo con preguntas estúpidas como si me reflejo en un espejo o no puedo soportar el sol. Por supuesto que si me claváis una estaca en el corazón me muero, ¡qué cojones! Todo bicho viviente la palma si le hacen eso.
No, formulad la pregunta correcta: ¿me alimento de sangre humana?

domingo, 27 de agosto de 2017

RELATO DE LA SEMANA 5

En la residencia de estudiantes se comete un crimen. 
Relato finalista en el certamen literario "Universidad de Córdoba" 2017


El trayecto es corto, apenas cinco minutos. Los pasajeros, casi todos estudiantes, visten ropas veraniegas, mangas cortas, colores alegres. El estío se empeña en no desaparecer, en alargarse hasta octubre, o incluso hasta noviembre.  «Es el cambio climático» rumia el viejo profesor. Aquel es su último año, no puede demorar más la jubilación. Son sus postreros viajes en tren hasta el campus. Le gusta confundirse entre la multitud de jóvenes que cada día abarrotan los vagones del convoy. Escuchar sus conversaciones banales, sus anhelos mundanos, sus sueños y aspiraciones. ¡Qué diferentes a los de su juventud! Pero cada generación debe vivir su tiempo. Algunos alumnos lo reconocen, otros se preguntan quién es ese anciano con chaqueta de pana y pajarita desfasada. Cierra los ojos y recuerda otras épocas, imágenes que se suceden sin orden; años ochenta, noventa, finales de los setenta… decenas de cursos académicos a sus espaldas, hombres y mujeres cuyas trayectorias posteriores desconoce. Algún político, varios científicos.  La gente con carrera se mueve bastante, tiene exalumnos repartidos por toda España, y también en el extranjero. Por desgracia, muchos han emigrado por pura necesidad.

viernes, 4 de agosto de 2017

RELATO DE LA SEMANA 3

Otro relato negro, casi gris. La vida es dura incluso para los viejos rockeros...


El sol del mediodía atraviesa los ventanales, golpeando sin piedad la amplia habitación del hotel cinco estrellas: tapicería clara, paredes blancas, cama enorme. Un hombre de mediana edad yace sobre ella con las piernas y los brazos atados en cruz, sujetos a los barrotes del dosel. Sábanas sudadas anudan sus tobillos y muñecas. El cuerpo está parcialmente cubierto hasta la mitad del torso.
Abre los ojos, el dolor de cabeza es tremendo. Resaca de alcohol y drogas. Tarda en advertir las ligaduras, la noche fue movida. Le cuesta recordar. El concierto acabó tarde, el público coreó su nombre: «Mr. Jon», y como siempre, hubo fiesta en el hotel. Joder, ¿con quién se acostó? Oye ruido en el baño, quiere llamar pero no le sale la voz. El móvil zumba sobre la mesita con insistentes wasaps. Intenta cogerlo, pero las estúpidas sábanas se lo impiden.
—¡Mierda! —El exabrupto suena rasgado, ronco.
—¡Eh! ¿Hay alguien ahí? ¡Vamos zorra, ven a desatarme!
No importa quién sea, a todos sus ligues las llama zorras. Intenta recapitular; recuerda a un pibón, muy alta, labios gruesos, pechos de silicona, culo duro como un balón de fútbol. ¡Hostia! Sí, se acuerda de ella. ¿Cómo se llamaba?
El agua corre en el lavabo. Algunas escenas de la noche comienzan a danzar en su mente. Se retuerce intranquilo. ¿Por qué se dejó atar? Eso todavía está turbio. Siente ganas de mear y un dolor agudo en el bajo vientre.
Al fin asoma ella en bata de lencería negra. Debajo solo unas braguitas. Cuerpo exuberante. En la mano una tablet con la cámara encendida, enfocándolo.

lunes, 17 de julio de 2017

RELATO DE LA SEMANA 2

Existe una similitud entre mis relatos Fantásticos y Negros; en ambos casos sondeo la bajeza del alma humana. Pero la fantasía es una excusa que disculpa nuestra maldad. El factor fantástico es ajeno a nuestra naturaleza, y es el culpable de nuestros pecados; el demonio nos tienta o nos induce a actuar de forma inmoral, vil y ruin. Así podemos descansar tranquilos, convencidos de que, en el fondo, no somos tan malas personas.


"EL DIABLO ME ENGAÑÓ"

Relato finalista en el certamen literario “Jorge Maldonado” del ayuntamiento de Móstoles

La función de aquel sábado acabó sin pena ni gloria, como todas las de aquella temporada. Y no es que antaño hubiese habido épocas mejores, ni éxitos relevantes ni críticas excelentes… no, ni mucho menos. Toda una vida de dedicación, de esfuerzo, sin obtener resultados destacables. Nadie esperaba ya grandes sorpresas de un viejo como yo. Mi carrera artística se resumía en apenas unas líneas comentadas en la prensa local: «discreta actuación del barítono Antonio Busar». Eso en las más favorables, porque otras me calificaban de mediocre.
Odiaba esa palabra, me exacerbaba sobremanera leerla en los medios refiriéndose a mi persona, no era justo después de tantos años de sacrificio y trabajo. ¿Qué sabían esos periodistas de tres al cuarto? Unos peleles que se permitían opinar sin ni siquiera asistir a toda la función. ¡Ay! lo cierto era que, a mi edad, no me quedaban muchas oportunidades más: aquel era mi último año sobre las tablas, quizás una o dos representaciones antes de mi adiós definitivo. Lo que auguraba, sin remedio, una despedida final bastante… mediocre.
Deambulé mi tristeza, huraño y cabizbajo, entre los bastidores del antiguo teatro mientras los operarios se afanaban en recoger los bártulos y maderajes. Ya casi no quedaba nadie cuando lo vi. Estaba allí, sentado en el proscenio, sobre una de las sillas de madera que se utilizaban para el espectáculo. Como los focos estaban apagados, apenas era una sombra. Elegantemente vestido, de edad indefinible, me miró con rostro irónico y su voz sonó… la verdad es que no sabría precisarlo. Soy experto en calibrar voces humanas, por deformación profesional siempre observo matices y sonoridades en las oratorias, pero, como pronto os explicaré, en su alocución no percibí ni la dicción ni las entonaciones propias de un ser terrenal. 
—Antonio tu tiempo se acaba —dijo. Y yo miré hacia atrás, como si hubiese más Antonios allí, pero estábamos solos. El silencio que nos rodeaba era sepulcral, como si el resto del personal se hubiese ido muy lejos, o como si aquella porción del escenario flotase en un vacío inmenso. 
—¿Quién es usted? —Espeté taciturno. Pero él continuó hablando, exponiendo su mensaje de ultratumba y obviando mi pregunta.
—Yo puedo ayudarte. A estas alturas soy tu último recurso. Como puedes comprobar, he acudido  en respuesta a tus plegarias.
—No he pedido ayuda, ni he rezado a nadie —respondí malhumorado.
Solía reaccionar así cuando una situación me sobrepasaba; con hosquedad. Es un mecanismo de defensa que vete a saber cuándo y por qué motivos adquirí. Algún trauma de la infancia, os diría un psicólogo, ellos siempre tienen respuestas para todo. Pero en este caso, mi antipatía solo provocó que el hombre se acomodara en la silla divertido. Tampoco me preguntéis por qué pensé esto, ni lo vi sonreír ni efectuó gestos  de hilaridad, sin embargo, esa fue la impresión que me dio.
También fue entonces cuando reparé en el ornamentado bastón que sujetaba en su mano izquierda.
—Hay muchas formas de orar, a veces solo hace falta desear algo como tú lo deseas.

sábado, 18 de febrero de 2017

FINALISTA EN EL X CERTAMEN INTERNACIONAL DE RELATO “UNIVERSIDAD DE CÓRDOBA”


El pasado lunes 30 de enero de 2017, se celebró la entrega de premios del certamen literario "Universidad de Córdoba". Durante el acto se dieron a conocer los finalistas y ganadores del concurso.


El relato que presenté ha resultado ser uno de los finalistas. Cosa de la que me siento orgulloso y feliz. El primer premio estaba dotado con 1.000 euros en metálico y se lo llevó el autor de la obra titulada: "Aprendiendo a aprender". Para los finalistas no hay dotación monetario (¡qué lástima!). 

La universidad editará un libro con las obras finalistas y ganadora. Los autores galardonados somos de diferentes ciudades de España y uno es de Argentina, lo que demuestra que la participación ha sido notoria.

Los relatos debían tratar sobre la vida universitaria. El mío se titula: "El profesor y sus alumnos" y siguiendo mis oscuras inclinaciones cuenta con una trama criminal, con cadáver e investigación policial incluida. Al ser un relato corto me costó un poco redactar una historia coherente, pero el resultado final fue aceptable.