lunes, 9 de octubre de 2017

RELATO DE LA SEMANA 8

Otro relato negro...



MUERTE EN EL PARQUE:
(Un asesino anda suelto)

La ciudad estaba convulsionada y la tensión se palpaba en el ambiente. No se hablaba de otra cosa en toda la villa; en los bares, en los supermercados, a la salida de los colegios… sobretodo en estos últimos, donde la presencia policial se había multiplicado con creces.
Todo comenzó hace dos semanas, cuando el cadáver de un niño de ocho años apareció degollado, al pie de uno de los grandes cedros del Parque Central. La noticia causó desconcierto en toda la comarca. Se habló de violencia juvenil, malos tratos, drogas, violacio­nes... de hecho, cada ciudadano tenía su propia teoría sobre el caso. Los medios de difusión locales trataron el tema ampliamente, e incluso se habló de ello en Antena 3, en una especie de Reality Show macabro, en el que se recrearon escenas del crimen y se difundieron enternecedoras imágenes de la impúber víctima.

martes, 26 de septiembre de 2017

RELATO DE LA SEMANA 7

Hay pesadillas de las que nunca puedes despertar


EXTRAÑAS SOMBRAS:
(El relato de una pesadilla)

Extrañas sombras surgen de la oscuridad, difusas como el humo, terribles. Se acercan, un miedo primitivo me hiela las entrañas que se encogen con angustia. Las tinieblas llegan, están sobre mí; están en mí. Mi cuerpo se convulsiona, los músculos se contraen con espasmos, la mandíbula gira sobre sí misma, los ojos se hinchan, mis facciones cambian. Hay dolor, pero es superado por el miedo, el horror de la mente ante el caos.
Todo escapa al raciocinio. Las leyes naturales, el orden que da poder y paz al hombre, no existen. La barrera entre lo real y lo irreal ha desaparecido. La lógica ha derivado en absurdo: la gravedad es aleatoria, el tiempo variable. La habitación donde me encuentro cambia a cada parpadeo. Grito con pavor, la voz se distorsiona, como si el aire no fuese homogéneo. El alarido gira y vuelve a mí, pero ahora es una carcajada que intenta penetrar en mi garganta. ¡No!

sábado, 16 de septiembre de 2017

RELATO DE LA SEMANA 6

Lo confieso; soy uno de ellos, pero no estoy solo.



YO, VAMPIRO


Soy un vampiro. Uno de verdad, auténtico. No una burda imitación ni una fantástica farsa ficticia de nuestra especie. No soy un personaje novelesco inventado por alguna mente calenturienta con afanes lucrativos, como últimamente tanto proliferan. No, yo soy un ser real, una persona de carne y hueso que por lances de la vida posee y padece esta característica especial. Hay gente que es pelirroja, otros son guapos o feos, yo simplemente soy un vampiro.
Lo primero que quiero deciros es que no os dejéis engañar por las mil historias que se han divulgado sobre nosotros. Ni somos seres tan horribles como el Drácula de Bram Stoker ni los pedantes héroes adolescentes de la Meyer. No perdáis el tiempo con preguntas estúpidas como si me reflejo en un espejo o no puedo soportar el sol. Por supuesto que si me claváis una estaca en el corazón me muero, ¡qué cojones! Todo bicho viviente la palma si le hacen eso.
No, formulad la pregunta correcta: ¿me alimento de sangre humana?

domingo, 27 de agosto de 2017

RELATO DE LA SEMANA 5

En la residencia de estudiantes se comete un crimen. ¿Quién es el culpable?

EL PROFESOR Y SUS ALUMNOS
(Relato finalista en el certamen literario "Universidad de Córdoba" 2017)


El trayecto es corto, apenas cinco minutos. Los pasajeros, casi todos estudiantes, visten ropas veraniegas, mangas cortas, colores alegres. El estío se empeña en no desaparecer, en alargarse hasta octubre, o incluso hasta noviembre.  «Es el cambio climático» rumia el viejo profesor. Aquel es su último año, no puede demorar más la jubilación. Son sus postreros viajes en tren hasta el campus. Le gusta confundirse entre la multitud de jóvenes que cada día abarrotan los vagones del convoy. Escuchar sus conversaciones banales, sus anhelos mundanos, sus sueños y aspiraciones. ¡Qué diferentes a los de su juventud! Pero cada generación debe vivir su tiempo. Algunos alumnos lo reconocen, otros se preguntan quién es ese anciano con chaqueta de pana y pajarita desfasada. Cierra los ojos y recuerda otras épocas, imágenes que se suceden sin orden; años ochenta, noventa, finales de los setenta… decenas de cursos académicos a sus espaldas, hombres y mujeres cuyas trayectorias posteriores desconoce. Algún político, varios científicos.  La gente con carrera se mueve bastante, tiene exalumnos repartidos por toda España, y también en el extranjero. Por desgracia, muchos han emigrado por pura necesidad.

lunes, 14 de agosto de 2017

RELATO DE LA SEMANA 4

Este relato negro lo escribí al revés; por eso empieza por "Fin". Si quieres conocer el título lee hasta el final... bueno, hasta el principio de la historia.

FIN 
(UN RELATO AL REVÉS)




Ni fuimos felices ni comimos perdices. Al final, la mujer que yo amaba me engañó. Se quedó con el dinero y se fugó con el tipo guapo. ¿Os parece un buen desenlace? A mí no. Aunque supongo que ella y el joven sí estarán satisfechos.
Mi abogado me ha dicho que no cuente nada, que mi mejor defensa en el juicio será el silencio, así que voy a desahogar mi ira e indignación en este diario secreto. Os puedo confesar que Claudia —así se llama esa hembra desalmada—, es la culpable de todo, no lo puedo demostrar, pero ella fue la inductora del crimen. Si es que saquear parte de los activos de un gran banco se puede considerar un delito, sobre todo si se trata de un banco español que durante años ha estado estafando a sus clientes.
El plan fue cosa mía, es cierto, pero yo solo lo hice para ganarme el favor de esa esplendida mujer de la que me enamoré el primer día que fijó sus ojos en mí. También es innegable que fui el ejecutor, la mano que movió los hilos. No podía ser de otra forma, por mi profesión yo era el único de los tres que podía efectuar la operación financiera.
Precisamente por ese motivo se acercaron a mí. Debí de ser más perspicaz, sospechar la maquiavélica artimaña de esos dos embaucadores. En mi defensa reitero que caí presa de los encantos femeninos de Claudia. Sus hechizos nublaron mi visión, no habría advertido ni a una estampida de elefantes entrando por la puerta de mi oficina aquella mañana, cuando ella se presentó ante mí por primera vez.

viernes, 4 de agosto de 2017

RELATO DE LA SEMANA 3

Otro relato negro, casi gris. La vida es dura incluso para los viejos rockeros...

VENGANZA ROCKERA
 (Todos podemos tener una mala mañana)

El sol del mediodía atraviesa los ventanales, golpeando sin piedad la amplia habitación del hotel cinco estrellas: tapicería clara, paredes blancas, cama enorme. Un hombre de mediana edad yace sobre ella con las piernas y los brazos atados en cruz, sujetos a los barrotes del dosel. Sábanas sudadas anudan sus tobillos y muñecas. El cuerpo está parcialmente cubierto hasta la mitad del torso.
Abre los ojos, el dolor de cabeza es tremendo. Resaca de alcohol y drogas. Tarda en advertir las ligaduras, la noche fue movida. Le cuesta recordar. El concierto acabó tarde, el público coreó su nombre: «Mr. Jon», y como siempre, hubo fiesta en el hotel. Joder, ¿con quién se acostó? Oye ruido en el baño, quiere llamar pero no le sale la voz. El móvil zumba sobre la mesita con insistentes wasaps. Intenta cogerlo, pero las estúpidas sábanas se lo impiden.
—¡Mierda! —El exabrupto suena rasgado, ronco.
—¡Eh! ¿Hay alguien ahí? ¡Vamos zorra, ven a desatarme!
No importa quién sea, a todos sus ligues las llama zorras. Intenta recapitular; recuerda a un pibón, muy alta, labios gruesos, pechos de silicona, culo duro como un balón de fútbol. ¡Hostia! Sí, se acuerda de ella. ¿Cómo se llamaba?
El agua corre en el lavabo. Algunas escenas de la noche comienzan a danzar en su mente. Se retuerce intranquilo. ¿Por qué se dejó atar? Eso todavía está turbio. Siente ganas de mear y un dolor agudo en el bajo vientre.
Al fin asoma ella en bata de lencería negra. Debajo solo unas braguitas. Cuerpo exuberante. En la mano una tablet con la cámara encendida, enfocándolo.

lunes, 17 de julio de 2017

RELATO DE LA SEMANA 2

Existe una similitud entre mis relatos Fantásticos y Negros; en ambos casos sondeo la bajeza del alma humana.
Pero la fantasía es una excusa que disculpa nuestra maldad. El factor fantástico es ajeno a nuestra naturaleza, y es el culpable de nuestros pecados; el demonio nos tienta o nos induce a actuar de forma inmoral, vil y ruin. Así podemos descansar tranquilos, convencidos de que, en el fondo, no somos tan malas personas.




EL DIABLO ME ENGAÑÓ
(Relato finalista en el certamen literario “Jorge Maldonado” del ayuntamiento de Móstoles)

La función de aquel sábado acabó sin pena ni gloria, como todas las de aquella temporada. Y no es que antaño hubiese habido épocas mejores, ni éxitos relevantes ni críticas excelentes… no, ni mucho menos. Toda una vida de dedicación, de esfuerzo, sin obtener resultados destacables. Nadie esperaba ya grandes sorpresas de un viejo como yo. Mi carrera artística se resumía en apenas unas líneas comentadas en la prensa local: «discreta actuación del barítono Antonio Busar». Eso en las más favorables, porque otras me calificaban de mediocre.
Odiaba esa palabra, me exacerbaba sobremanera leerla en los medios refiriéndose a mi persona, no era justo después de tantos años de sacrificio y trabajo. ¿Qué sabían esos periodistas de tres al cuarto? Unos peleles que se permitían opinar sin ni siquiera asistir a toda la función. ¡Ay! lo cierto era que, a mi edad, no me quedaban muchas oportunidades más: aquel era mi último año sobre las tablas, quizás una o dos representaciones antes de mi adiós definitivo. Lo que auguraba, sin remedio, una despedida final bastante… mediocre.
Deambulé mi tristeza, huraño y cabizbajo, entre los bastidores del antiguo teatro mientras los operarios se afanaban en recoger los bártulos y maderajes. Ya casi no quedaba nadie cuando lo vi. Estaba allí, sentado en el proscenio, sobre una de las sillas de madera que se utilizaban para el espectáculo. Como los focos estaban apagados, apenas era una sombra. Elegantemente vestido, de edad indefinible, me miró con rostro irónico y su voz sonó… la verdad es que no sabría precisarlo. Soy experto en calibrar voces humanas, por deformación profesional siempre observo matices y sonoridades en las oratorias, pero, como pronto os explicaré, en su alocución no percibí ni la dicción ni las entonaciones propias de un ser terrenal. 
—Antonio tu tiempo se acaba —dijo. Y yo miré hacia atrás, como si hubiese más Antonios allí, pero estábamos solos. El silencio que nos rodeaba era sepulcral, como si el resto del personal se hubiese ido muy lejos, o como si aquella porción del escenario flotase en un vacío inmenso. 
—¿Quién es usted? —Espeté taciturno. Pero él continuó hablando, exponiendo su mensaje de ultratumba y obviando mi pregunta.
—Yo puedo ayudarte. A estas alturas soy tu último recurso. Como puedes comprobar, he acudido  en respuesta a tus plegarias.
—No he pedido ayuda, ni he rezado a nadie —respondí malhumorado.
Solía reaccionar así cuando una situación me sobrepasaba; con hosquedad. Es un mecanismo de defensa que vete a saber cuándo y por qué motivos adquirí. Algún trauma de la infancia, os diría un psicólogo, ellos siempre tienen respuestas para todo. Pero en este caso, mi antipatía solo provocó que el hombre se acomodara en la silla divertido. Tampoco me preguntéis por qué pensé esto, ni lo vi sonreír ni efectuó gestos  de hilaridad, sin embargo, esa fue la impresión que me dio.
También fue entonces cuando reparé en el ornamentado bastón que sujetaba en su mano izquierda.
—Hay muchas formas de orar, a veces solo hace falta desear algo como tú lo deseas.